Últimamente, los fisioterapeutas nos encontramos con preguntas de pacientes y de nuestro entorno más cercano acerca de lo que consiste nuestra profesión, como: “¿qué es la fisioterapia? ¿Vosotros sois los de los masajes, no?” “¿Osteopatía, eso es como la homeopatía de las farmacias? ¡Qué lío con tantas cosas nuevas!”. Tranquilos, en esta entrada os lo explicamos todo.

Frecuentemente, se relaciona al fisioterapeuta con el masaje, pero el arsenal de técnicas es mucho más amplio. La palabra fisioterapia hace referencia a la ciencia que utiliza agentes físicos para curar, prevenir, recuperar y readaptar la patología del individuo. Entre estos agentes destacan el movimiento, el calor, el agua, la electricidad, etc.

A nivel neuro-musculoesquelético, la terapia manual es la técnica más empleada, mientras que otros agentes se utilizan para disminuir la sintomatología. La terapia manual se basa en el empleo del razonamiento clínico y evidencia clínica y científica, y tiene en cuenta el marco biopsicosocial del paciente para hacer un diagnóstico preciso. El fisioterapeuta hace movimientos pasivos hábiles de las articulaciones y tejidos blandos. Con sus manos aumenta la extensibilidad del tejido, aumenta el rango de movimiento (ROM), induce relajación, moviliza o manipula tejidos blandos y articulaciones, modula el dolor y reduce la inflamación o restricción de tejidos blandos. Entre las técnicas se incluye el drenaje linfático manual, tracciones, masaje, movilización articular y del sistema nervioso, manipulación o estiramiento pasivo.

¿Y la osteopatía?

La osteopatía es una técnica más de terapia manual que toma al cuerpo como un todo. Se basa en el conocimiento profundo de anatomía y fisiología, de cómo las estructuras musculoesqueléticas, viscerales y craneosacras se relacionan entre sí y cómo un problema en una de estas estructuras puede generar alteraciones en otra. Ve el cuerpo de una forma más global, y busca tratar el origen en vez del problema como tal para que así este no vuelva a aparecer.

Está avalada científicamente y cada día se publican mayor número de estudios científicos que demuestran su eficacia. Todavía no está reconocida en España como profesión sanitaria individual (a diferencia de países como Suiza y Francia donde sí que lo está). Para ser un osteópata profesional se debe haber estudiado mediante másteres oficiales a los que sólo se tiene acceso al haber cursado la carrera de fisioterapia. Hay que asegurarse siempre de que el osteópata al que se visita es fisioterapeuta para ser tratado de forma segura con técnicas avaladas científicamente, quedando muy lejos del concepto de osteopatía como terapia natural alternativa.

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