Hacer el Camino de Santiago a pie requiere un esfuerzo físico intenso y pueden aparecer dolores musculares en las piernas si la condición física no es la adecuada. Por ello es muy importante preparar nuestro cuerpo desde que decidimos embarcarnos en esta la aventura.

En primer lugar, lo recomendable es mejorar la resistencia, fuerza y flexibilidad a tu musculatura. Para ganar flexibilidad se recomienda hacer 3 series de 45 segundos sin dolor. Es decir, paramos cuando notamos que el músculo empieza a estirar, pero sin llegar al máximo.

  • Glúteos: tumbado boca arriba deja una pierna estirada y lleva la otra a tu pecho.
  • Cuádrieps: tumbado de lado o de pie, deja una pierna estirada y lleva el talón de la otra al glúteo de ese mismo lado desplazando la pelvis hacia delante.
  • Isquioribiales: tumbado boca arriba, deja una pierna estirada y lleva la otra, también estirada y con la punta del pie mirando hacia a ti, hacia el techo.
  • Aductores: sentado con las piernas en posición de mariposa, inclínate poco a poco hacia delante.
  • Gemelos: coloca uno de tus pies en la mitad de un escalón con el talón fuera y deja que este caiga con la pierna completamente estirada.
  • Musculatura del pie: desliza una pelota de tenia por toda la planta de tu pie.

Para aumentar tu estabilidad y tu fuerza se recomienda ejercicio terapéutico pautado por un entrenador personal o por un fisioterapeuta. El pilates es un deporte muy completo ya que trabajas la fuera, la estabilidad y, además, adquieres trucos para mantener una postura más adecuada durante el camino.

Cómo prepararte para cada etapa

Una vez inicies la aventura, y para evitar molestias inoportunas, acuérdate de estos ejercicios que hacer antes, durante y después de cada etapa.

  • Antes de empezar. Calentamiento específico de estabilidad con los ejercicios y estiramientos aprendidos previamente. De esta forma informarás a tus músculos y al sistema nervioso que deben que estar activos para no generar compensaciones y sobrecargas en otras partes del cuerpo.
  • Durante. Nuestra recomendación es hacer descansos cada dos horas para no sobresaturar al sistema musculoesquelético. Pueden ser activos, con movimientos globales de todo el cuerpo, como sentadillas, saltar o bailar.
  • Después. Estira muy suavemente y cuando te duches, échate agua fría mientras realizas un suave masaje en tus piernas. Es útil para ayudar al retorno venoso y a la recuperación muscular.

¡Buen Camino!

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