El linfedema se produce de forma frecuente por la afectación del sistema linfático de brazos o piernas tras sufrir patologías como el cáncer de mama. La cirugía, radioterapia o quimioterapia aplicada tiene consecuencias sobre los ganglios linfáticos y el paciente tiene perdida de la funcionalidad de las extremidades (en mayor o menor medida) con un aumento de su perímetro debido al hinchazón.

En primer lugar, ¿qué es el sistema linfático?

Podemos compararlo, por su distribución, al sistema circulatorio con la diferencia que su función radica en recoger las toxinas, deshechos metabólicos y sustancias detectadas como extrañas o potencialmente dañinas. Algo así como un camión de la basura donde todos los residuos son drenados al sistema venoso, más concretamente a la zona de la vena subclavia.

Tras tratamiento del cáncer de mama este sistema no realiza bien su función y al no poder drenarse con normalidad el líquido intersticial, este se acumula en las partes lejanas del cuerpo por efecto de la gravedad.

Una vez asumido este daño en el sistema corporal nos debemos preguntar qué podemos hacer para disminuir la patología del linfedema.

Me gustaría recalcar la importancia de un buen tratamiento de la cicatriz, donde esta debe estar sin dolor al pellizco y sin ninguna tensión tisular que haga sufrir a otras articulaciones como la del hombro, las del cuello o el propio drenaje del sistema linfático. Ya que lo primero que nos debemos asegurar es que la puerta de entrada para drenar los residuos (vena subclavia) este libre y sin ninguna anomalía tensional que restrinja el paso.

Después de asegurarnos esto, debemos preguntarnos cómo podemos suplir la función perdida. Nos encontramos que nuestro sistema pasivo de eliminación de toxinas no funciona bien por lo que es normal que al despertarnos podamos notar más la disfunción e hinchazón de las extremidades. Ahora bien, el movimiento activo es la bomba mecánica que ayuda al sistema linfático. Esto quiere decir que cuanto mayor sea el movimiento y el ejercicio de las extremidades, menor será el impacto negativo del linfedema y mejor será la funcionalidad.

Otras ayudas para llevar mejor esta patología son vendajes neuromusculares que promuevan la función de drenaje del sistema linfático. O bien la terapia manual o la guía del ejercicio terapéutico empleada por un fisioterapeuta para mejorar la función de este sistema.

Hay que mantener la actividad y pese a sufrir una patología no muy agradable, por desgracia, intentar sobreponernos con ejercicio físico acorde a nuestras capacidades.

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