Estas últimas semanas he recibido en consulta a un sector de la población donde la fisioterapia suele estar, por alguna extraña razón, apartada o restringida en lo que a tratamiento se refiere. Sí, hoy vamos a hablar de las personas de la tercera edad. Aquellas que, como diría mi abuelo (con mucha razón), deben vivir una etapa preciosa. Sin embargo, el dolor suele impedírselo y es un error grave creer que, por los años acumulados, este es normal o que no tiene solución.

El daño en una estructura que se produce de forma progresiva y adaptativa es normal e indoloro, es decir, no podemos justificar el dolor a pesar de tener una degeneración en la columna, rodilla, cadera, artrosis, escoliosis, etcétera.

Este apartado es muuuuy importante porque ellos tienen que ser capaces de seguir haciendo el deporte y las actividades que les gustan sin ningún tipo de miedo y problema. Hay que disfrutar todas las etapas de la vida.

¿Cómo tratamos a estos pacientes?

En primer lugar explicamos la complejidad del dolor intentando cambiar sus creencias. Esto es lo más complicado, aunque es útil emplear este tiempo para que afronten el tratamiento y se dejen aconsejar.

Una vez entendido que la edad no duele, empezamos con una exploración global en busca de que pasa en su cuerpo para que su cerebro genere dolor. ¿Es una fijación articular? ¿Hay un problema a nivel endocrino? ¿Digestivo? ¿Una cicatriz? ¿Su sistema inmune funciona correctamente? ¿Algún factor bio-psico-social?

Con un diagnóstico correcto a la hora de tratarles, el margen de mejoría es increíblemente sorprendente. Han acumulado tantas cosas en su cuerpo (traumatismos, operaciones, problemas neuroendocrinos, cicatrices, etcetera) que al tratar esas secuelas su dolor llega a resolverse en pocas sesiones y tienen gran mejoría de sesión en sesión.

Lo mejor de todo es ver como ellos mismos se sorprenden, recuperan la autonomía y son más felices, para alegría de ellos y sus familiares.

En pocas palabras:

  • En ninguna edad el dolor es considerado normal.
  • Los tejidos se adaptan con el tiempo y no generan dolor a pesar de estar dañados (EJ: la artrosis NO duele).
  • Las personas mayores suelen mejorar rápidamente con un diagnóstico óptimo.
  • Es obligación de los sanitarios promover el movimiento y la autonomía de los pacientes (EJ: la actividad de un abuelito que hace sentadillas o coge el peso de la compra ES BUENO).
  • Envejecer no duele.

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