El dolor en la ingle al correr es una molestia relativamente frecuente entre corredores y otros deportistas. Puede comenzar como una pequeña tirantez durante el entrenamiento y desaparecer al terminar, pero en algunos casos acaba apareciendo cada vez antes o incluso limita la actividad deportiva.

Una de las causas que suele asociarse al dolor de esta zona es la pubalgia, aunque no todo dolor inguinal en un corredor corresponde a este problema.

Identificar qué movimientos provocan los síntomas y qué estructuras están implicadas es fundamental para establecer el tratamiento adecuado.

¿Qué es la pubalgia?

El término pubalgia hace referencia a un cuadro de dolor localizado alrededor del pubis y la región inguinal. No describe necesariamente una única lesión ni implica que todos los pacientes tengan afectada exactamente la misma estructura.

En deportistas pueden estar implicados los músculos y tendones de la región abdominal y los aductores, especialmente en su zona de inserción alrededor del pubis.

Por este motivo, ante un supuesto diagnóstico de pubalgia es importante determinar de dónde procede realmente el dolor.

¿Por qué puede aparecer dolor en la ingle al correr?

Durante la carrera, la pelvis y las extremidades inferiores tienen que absorber y transmitir fuerzas de manera repetida.

Los cambios bruscos en la carga de entrenamiento, el aumento de intensidad, los sprints, las pendientes o la incorporación de nuevas actividades pueden modificar las exigencias sobre la musculatura.

En otros deportes, los cambios rápidos de dirección y los movimientos intensos de giro también pueden aumentar las demandas sobre esta región. Este tipo de movimientos está especialmente relacionado con la pubalgia del deportista.

Por tanto, no debemos buscar una única causa aislada: carga de entrenamiento, fuerza, movilidad y mecánica del movimiento pueden formar parte del problema.

¿Qué síntomas puede producir una pubalgia?

La localización y el comportamiento del dolor pueden variar según las estructuras implicadas.

Es frecuente encontrar:

  • Dolor en la ingle o alrededor del pubis.
  • Molestias en la zona de los aductores.
  • Dolor durante o después de correr.
  • Molestias al acelerar, cambiar de dirección o realizar determinados movimientos.
  • Dolor al aproximar las piernas contra resistencia.
  • Molestias en la parte inferior del abdomen.
  • Dolor que mejora al reducir la actividad y reaparece al retomarla.

En algunos deportistas el problema comienza de forma progresiva y inicialmente permite continuar entrenando.

¿Todo dolor inguinal al correr es pubalgia?

No.

Esta es probablemente una de las ideas más importantes.

El dolor inguinal puede tener diferentes orígenes y algunas patologías pueden producir síntomas muy parecidos. Además de lesiones relacionadas con aductores y región púbica, deben considerarse problemas de cadera, lesiones musculares, alteraciones de la pared abdominal y otras causas.

Una hernia inguinal, por ejemplo, no es lo mismo que una pubalgia del deportista. En la hernia existe protrusión de tejido abdominal a través de la pared abdominal, mientras que la denominada hernia deportiva o pubalgia atlética corresponde a una lesión de tejidos blandos de la región inferior abdominal/inguinal.

Por eso no es recomendable autodiagnosticarse simplemente por la localización del dolor.

¿Y si el dolor llega hasta el testículo?

El dolor inguinal puede percibirse en zonas próximas, pero un dolor testicular no debe atribuirse automáticamente a una pubalgia.

Si existe dolor testicular intenso de aparición repentina, inflamación, cambios en la posición o aspecto del testículo, fiebre u otros síntomas asociados, es necesaria una valoración médica para descartar otras causas.

Incluso cuando las molestias son menos intensas, si el síntoma principal está localizado en el testículo conviene valorar primero su posible origen antes de asumir que se trata de una lesión deportiva.

¿Cómo se diagnostica una pubalgia?

La valoración comienza estudiando cómo apareció el dolor, dónde se localiza y qué movimientos lo reproducen.

La exploración puede incluir la valoración de aductores, musculatura abdominal, cadera y pelvis, además de diferentes pruebas funcionales.

En corredores también puede ser interesante estudiar la mecánica de carrera cuando existen indicios de que determinados movimientos o cargas pueden estar contribuyendo a mantener el problema.

Dependiendo de los hallazgos, pueden ser necesarias pruebas de imagen para confirmar o descartar determinadas lesiones.

¿Cómo se trata la pubalgia?

El tratamiento depende de la estructura afectada, el tiempo de evolución y las características del deportista.

En muchos casos el tratamiento inicial es conservador, basado en modificar temporalmente las actividades que provocan los síntomas y realizar un programa progresivo de recuperación.

El ejercicio terapéutico dirigido a recuperar fuerza y función de la musculatura abdominal y de los aductores forma parte habitual del tratamiento conservador.

La vuelta a la carrera debe realizarse progresivamente y teniendo en cuenta la respuesta del paciente a las cargas.

Por ello, limitarse únicamente a descansar hasta que desaparezca el dolor puede no solucionar los factores que favorecieron su aparición.

¿Puede influir la forma de correr?

En algunos corredores puede existir un componente mecánico que merezca ser estudiado, pero no debemos asumir que toda pubalgia está causada por una mala pisada.

Cuando la exploración lo justifica, analizar la carrera puede permitir estudiar aspectos como la técnica, las cargas y el comportamiento de las extremidades inferiores durante el movimiento.

Esta información debe interpretarse junto al resto de la exploración y no de manera aislada.

¿Cuándo debería consultar?

Conviene realizar una valoración si:

  • El dolor se repite cada vez que corres.
  • Las molestias aparecen progresivamente antes durante los entrenamientos.
  • El dolor persiste después de reducir la carga.
  • Existe dolor importante al realizar movimientos con los aductores.
  • El problema está modificando tu forma de correr.
  • No puedes retomar tu actividad habitual sin que reaparezcan los síntomas.
  • El dolor se acompaña de otros síntomas que no parecen musculoesqueléticos.

Cuanto más tiempo se mantiene un cuadro de dolor relacionado con la actividad, más importante resulta identificar correctamente qué estructura está implicada antes de continuar aumentando las cargas.

Valoración de corredores con dolor inguinal en Albacete

En Clínica Moncayo podemos estudiar al corredor desde una perspectiva funcional y biomecánica cuando el dolor inguinal aparece asociado a la carrera.

La exploración permite valorar el comportamiento de las extremidades inferiores durante el movimiento y determinar si existen factores mecánicos que puedan estar relacionados con las molestias.

Cuando el origen del dolor requiere valoración o tratamiento por otra especialidad, es importante realizar la derivación correspondiente.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo correr si tengo pubalgia?
Depende de la intensidad del dolor, la estructura afectada y la fase de recuperación. Mantener la misma carga cuando correr reproduce claramente los síntomas puede dificultar la recuperación.

¿La pubalgia es una lesión de los aductores?
Puede existir afectación de los aductores, pero pubalgia no equivale necesariamente a una única lesión de esta musculatura. Diferentes estructuras de la región púbica e inguinal pueden estar implicadas.

¿Necesito una ecografía para diagnosticar una pubalgia?
No todos los pacientes necesitan las mismas pruebas. Primero debe realizarse una exploración y, según la sospecha clínica, decidir si está indicada una prueba de imagen.

¿Unas plantillas solucionan la pubalgia?
En ciertos casos el cambio de la biomecánica de la carrera mediante plantillas puede mejorar o solucionar la pubalgia, para saberlo se debe estudiar cada caso e individualizar el tratamiento