¿Tus zapatos nuevos siempre te rozan en el talón? ¿Se forman agujeros en el forro del calzado por esta zona? Si es así, podrías tener la deformidad de Haglund, una prominencia ósea en el calcáneo, cerca del tendón de Aquiles. Esta deformación, aunque no siempre causa dolor por sí sola, puede generar molestias importantes al calzado y, en algunos casos, evolucionar hacia la llamada enfermedad de Haglund.
La enfermedad de Haglund combina la deformidad ósea con alteraciones de los tejidos blandos del talón, como:
- Tendinopatía del tendón de Aquiles, que provoca dolor e inflamación del tendón
- Bursitis retrocalcánea, que es la inflamación de una bolsa de líquido (bursa) en la parte posterior del talón
Diagnóstico de la deformidad de Haglund
El diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica y pruebas complementarias:
- Radiografía: Permite analizar la forma del hueso del talón y detectar la prominencia ósea
- Ecografía: Evalúa el estado del tendón de Aquiles y la bursitis
- Resonancia magnética (RMN): Proporciona información detallada sobre hueso y tejidos blandos, imprescindible para un correcto abordaje
Tratamiento de la patología
El tratamiento dependerá de los síntomas y su gravedad:
Opciones conservadoras:
- Plantillas y dispositivos a medida para reducir la fricción con el calzado
- Medicación antiinflamatoria
- Infiltraciones para aliviar la inflamación
Opciones quirúrgicas:
- Modelado del calcáneo para eliminar la fricción con el tendón de Aquiles
- Se reserva solo cuando las medidas conservadoras no son efectivas
En los casos en los que el problema principal es únicamente el roce con los zapatos, se pueden fabricar dispositivos personalizados que eviten la fricción y proporcionen comodidad sin cirugía.
Con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas logra aliviar el dolor del talón y seguir con su vida sin restricciones. Si sospechas que puedes tener esta deformidad, es recomendable consultar con un especialista para recibir la mejor orientación.