Pie diabético en Albacete
Valoración especializada para detectar alteraciones de la sensibilidad, la circulación y el riesgo de desarrollar heridas en personas con diabetes
¿Qué es el pie diabético?
El pie diabético es una complicación de la diabetes que aparece cuando se producen alteraciones en la sensibilidad, la circulación o la estructura del pie. Estas alteraciones aumentan el riesgo de rozaduras, heridas, infecciones y úlceras que pueden pasar desapercibidas o cicatrizar con dificultad.
No todas las personas con diabetes presentan pie diabético. Sin embargo, el riesgo aumenta con los años de evolución de la enfermedad, un control glucémico inadecuado, la pérdida de sensibilidad, los problemas circulatorios, las deformidades del pie o los antecedentes de heridas.
¿Qué valoramos en una consulta de pie diabético?
Estado de la piel y las uñas
Revisamos la piel y las uñas para detectar sequedad, grietas, callosidades, ampollas, cambios de color, inflamación o pequeñas heridas. También valoramos las uñas engrosadas, deformadas o encarnadas, ya que pueden generar presión y favorecer la aparición de lesiones.
Sensibilidad y circulación del pie
Exploramos la sensibilidad mediante pruebas como el monofilamento y el diapasón para detectar una posible pérdida de sensibilidad protectora. Además, valoramos la circulación arterial mediante la presión transcutánea de oxígeno (TcPO2), Doppler, ecografía y otras pruebas cuando están indicadas.
Deformidades, zonas de presión y calzado
Analizamos la forma del pie, la posición de los dedos, las prominencias óseas y las zonas sometidas a mayor presión. También revisamos el calzado para comprobar si produce roces o compresiones y, cuando es necesario, recomendamos medidas de descarga, ortesis o cambios en el tipo de calzado.
Detectar el riesgo antes de que aparezca una herida es la mejor forma de prevenir complicaciones.
¿Cómo valoramos el riesgo de pie diabético?
No todas las personas con diabetes presentan el mismo riesgo de desarrollar una herida. Una valoración completa permite detectar pérdida de sensibilidad, problemas circulatorios, deformidades, zonas de sobrecarga y otros factores que podrían favorecer la aparición de una úlcera.
En Clínica Moncayo realizamos una exploración individualizada del pie diabético en Albacete y seleccionamos las pruebas necesarias según los antecedentes y los hallazgos de cada paciente.
Valoración de la sensibilidad
La neuropatía diabética puede reducir la capacidad para percibir la presión, el dolor, la temperatura o las vibraciones. Esta pérdida de sensibilidad protectora hace que algunas lesiones pasen inadvertidas.
Para valorar la función neurológica podemos utilizar distintas pruebas, como el monofilamento, el diapasón y la exploración de la sensibilidad térmica. El objetivo es determinar si el paciente conserva la capacidad de detectar situaciones potencialmente dañinas.
Estudio de la circulación
La exploración vascular incluye la observación del color y la temperatura de la piel, la palpación de los pulsos y la valoración del flujo sanguíneo mediante Doppler.
Cuando es necesario, podemos ampliar el estudio mediante:
- Índice tobillo-brazo.
- Análisis de las ondas arteriales con Doppler.
- Ecografía Doppler vascular.
- Medición de la presión transcutánea de oxígeno o TcPO₂.
La TcPO₂ permite conocer la cantidad de oxígeno que llega a los tejidos y aporta información de utilidad cuando existe una herida, sospecha de isquemia o dudas sobre la capacidad de cicatrización.
No todas las personas necesitan todas estas pruebas. Su realización dependerá de los síntomas, los antecedentes y los resultados de la exploración inicial.
Valoración de deformidades y zonas de presión
Las deformidades de los dedos, las prominencias óseas, la limitación de las articulaciones y determinadas formas de caminar pueden concentrar una presión excesiva en algunos puntos del pie.
Durante la exploración valoramos:
- La forma y alineación del pie.
- La movilidad de las articulaciones.
- La presencia de callosidades.
- Las zonas de enrojecimiento o irritación.
- La distribución de las presiones al caminar.
- El desgaste y la adaptación del calzado.
Cuando está indicado, utilizamos una plataforma de presiones para localizar las zonas de mayor carga y estudiar cómo se reparte el apoyo durante la marcha. Esta información ayuda a diseñar medidas de descarga, adaptar el calzado o indicar soportes plantares personalizados.
Profesional del pie
En nuestra clínica podológica en Albacete, el equipo de podología cuenta con amplia experiencia en el manejo del pie diabético, así como con experiencia en investigación en este campo.
Cada caso requiere un estudio detallado del paciente.
Tu seguridad es lo primero
En Clínica Moncayo, contamos con un quirófano propio en la clínica, totalmente equipado y autorizado por la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha.
Esto nos permite que en caso necesario podamos intervenir con las máximas garantías de seguridad.
Neuropatía diabética: pérdida de sensibilidad
La diabetes puede afectar a los nervios de los pies, provocando hormigueo, ardor, sensación de adormecimiento o pérdida de sensibilidad.
Cuando disminuye la sensibilidad protectora, una persona puede no notar una rozadura, una ampolla, una quemadura o incluso un objeto dentro del calzado. Al continuar caminando sobre la zona lesionada, una pequeña herida puede aumentar de tamaño y profundidad.
Problemas de circulación
La diabetes también aumenta el riesgo de enfermedad arterial periférica, una alteración que reduce el flujo de sangre hacia los pies.
Una circulación insuficiente puede hacer que las heridas cicatricen más lentamente, aumentar el riesgo de infección y dificultar la recuperación de los tejidos. En algunos casos puede aparecer dolor al caminar, frialdad, cambios de color o ausencia de pulsos, aunque también puede existir mala circulación sin síntomas evidentes.
Deformidades y exceso de presión
Las deformidades de los dedos, los cambios en la forma del pie, las limitaciones articulares y una forma incorrecta de caminar pueden concentrar demasiada presión en determinadas zonas.
Estas sobrecargas suelen provocar callosidades. Cuando la presión se mantiene y existe pérdida de sensibilidad, puede formarse una lesión debajo del callo y evolucionar hacia una úlcera.
Clasificando el riesgo establecemos un plan de seguimiento
Tras la exploración, determinamos el nivel de riesgo de desarrollar una úlcera y definimos las medidas preventivas y la frecuencia de las revisiones más adecuadas para cada paciente.
Riesgo bajo
Seguimiento periódico, educación para el autocuidado y recomendaciones para mantener la piel y las uñas en buenas condiciones.
Riesgo moderado
Revisiones más frecuentes, control de callosidades, vigilancia de deformidades y zonas de presión, junto con medidas preventivas personalizadas.
Riesgo alto
Seguimiento estrecho y personalizado en pacientes con neuropatía, alteraciones circulatorias, antecedentes de úlceras o amputaciones.
Preguntas frecuentes sobre pie diabético
¿Es lo mismo tener diabetes que pie diabético?
No. Tener diabetes no significa necesariamente presentar pie diabético. Sin embargo, con el paso del tiempo, la diabetes puede afectar a la sensibilidad, la circulación y la capacidad de cicatrización de los pies, aumentando el riesgo de heridas, infecciones y úlceras.
Se habla de pie diabético cuando aparecen alteraciones o lesiones relacionadas con estas complicaciones. Las revisiones periódicas permiten detectar los factores de riesgo antes de que aparezca una herida.
¿Cada cuánto debe revisarse los pies una persona con diabetes?
Todas las personas con diabetes deberían realizarse, al menos, una valoración completa de los pies una vez al año. Cuando existe pérdida de sensibilidad, mala circulación, deformidades, antecedentes de úlceras o cualquier otro factor de riesgo, las revisiones deben ser más frecuentes.
La periodicidad se establece de manera individual según el nivel de riesgo de cada paciente.
¿Puedo tener una herida importante sin sentir dolor?
Sí. La neuropatía diabética puede disminuir o eliminar la sensibilidad protectora del pie. Como consecuencia, una rozadura, una ampolla, una quemadura o una herida pueden pasar inadvertidas y continuar empeorando al caminar sobre ellas.
Las personas con pérdida de sensibilidad deben revisar sus pies diariamente y consultar ante cualquier cambio, aunque la lesión no duela.
¿Las callosidades pueden ser peligrosas?
Sí. Una callosidad puede indicar una zona sometida a presión excesiva y favorecer la aparición de una herida debajo de la piel, especialmente cuando existe pérdida de sensibilidad o una deformidad del pie.
¿Qué debo hacer si aparece una ampolla, rozadura o herida?
No debe ignorarse, aunque sea pequeña o no produzca dolor. Es recomendable lavar suavemente la zona, secarla sin frotar, cubrirla con un apósito limpio y evitar apoyar o utilizar el calzado que haya provocado la lesión.
No deben aplicarse remedios caseros, productos corrosivos ni antisépticos agresivos. La herida debe ser valorada cuanto antes, especialmente si aparece enrojecimiento, inflamación, secreción, mal olor, cambio de color o aumento de temperatura.
¿Cuáles son los primeros síntomas del pie diabético?
Los primeros signos pueden ser hormigueo, sensación de quemazón, calambres, pérdida de sensibilidad, piel muy seca, cambios de temperatura o color, deformidades, callosidades frecuentes o heridas que tardan en cicatrizar.
En algunas personas no aparece ninguna molestia evidente. Por eso, la ausencia de dolor no garantiza que el pie se encuentre en buen estado.
¿Qué pruebas se realizan para valorar el riesgo de pie diabético?
La exploración puede incluir la revisión de la piel y las uñas, el estudio de la sensibilidad, la valoración de los pulsos y la circulación, la detección de deformidades y el análisis de las zonas de mayor presión al caminar.
Cuando está indicado, pueden realizarse pruebas como Doppler vascular, índice tobillo-brazo, índice dedo-brazo, eco-Doppler, medición de la presión transcutánea de oxígeno (TcPO2) o estudio de presiones plantares. No todos los pacientes necesitan todas las pruebas: se seleccionan según cada caso.
¿Cuándo debo acudir urgentemente a un profesional?
Debe solicitarse valoración rápida si aparece una herida, una zona negra o violácea, inflamación, enrojecimiento que se extiende, secreción, mal olor, aumento de temperatura, fiebre o un cambio repentino en la forma o el aspecto del pie.
También debe consultarse si el pie se vuelve muy frío, pálido o azulado, o si aparece dolor intenso en reposo. En el pie diabético, actuar pronto puede evitar que una lesión pequeña evolucione hacia una complicación grave.
¿Se puede prevenir el pie diabético?
En muchos casos, sí. El control adecuado de la diabetes, las revisiones periódicas, la inspección diaria de los pies, el cuidado correcto de la piel y las uñas, el uso de un calzado apropiado y el tratamiento de las zonas de presión reducen considerablemente el riesgo de desarrollar heridas.
La prevención debe adaptarse a cada persona según su sensibilidad, circulación, forma del pie, actividad y antecedentes.
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